domingo, 7 de septiembre de 2014

Fijar al salaro mínimo en 234.43 para que la clase trabajadora y campesina tenga acceso a la canasta básica.

Silvano Bautista Ibarias.


(CODICS).- El Secretario General de la Central Campesina Cardenista, Max Correa Hernández, afirmó que la pérdida del poder de compra de los salarios mínimos de 72.4% en los últimos 40 años obliga a que el minisalario tenga un aumento de más de tres veces para situarse en 234.43 pesos diarios, a fin de que los salarios de 2.5 millones de jornaleros y peones que trabajan en el campo y de 6.5 millones de trabajadores puedan adquirir la canasta básica alimentaria, estimada por Coneval en 171.00 pesos diarios para una familia de 5 miembros ya que actualmente con sus percepciones solo pueda adquirir el 40% de los alimentos.

A juicio del dirigente de la CCC la propuesta de aumento de los salarios mínimos irrumpió en la tranquilidad de una economía estancada, incapaz de ofrecer oportunidades de empleo e ingreso a la mayoría de la población. Los beneficiados directos con esta situación no han cesado de acumular capital, y seguramente se seguirán oponiendo a un cambio de este modelo.

“Es importante detonar un circuito virtuoso: Aumento de salarios – incentiva productividad; productividad – incentiva consumo; consumo – incentiva inversión; inversión genera crecimiento de la economía; crecimiento de la economía genera empleos y mejores salarios”, argumentó.

En entrevista, Max Correa Hernández aseguró que los salarios bajos han mantenido estancada la economía. Después de la entrada en vigor del TLCAN en 1994, hasta el presente año, el salario mínimo a lo largo de todo este período (de 20 años) se ha mantenido en el nivel más bajo, desde 1973, ya que no ha rebasado los 60 pesos diarios en términos reales.

La contención de los salarios ha sido utilizada para atraer inversión extranjera y mantener una competencia “espúrea” a costa del mejoramiento a las remuneraciones de los trabajadores.

La productividad del sector agropecuario sólo representa el 23% con relación a los demás sectores de la economía. Consecuencia de lo anterior, los salarios en el sector agropecuario son los más bajos a nivel nacional, dijo.

Así, en 2005 se tenía que el salario medio en las manufacturas era 8 veces mayor que el promedio en la agricultura, el de la construcción 4 veces y el de los servicios 22 veces, detalló el dirigente de la CCC.

En ese sentido, precisó que el ingreso de los hogares rurales en un 41% proviene de los salarios, su incremento se traduciría en el mejoramiento de los niveles de vida de las familias campesinas que encabezan 2.5 millones de jornaleros y peones que trabajan en el campo.

Max Correa Hernández detalló que una décima parte de la población que se encuentra en la punta de la pirámide del ingreso concentra el 41.4% de la riqueza generada anualmente en el país de acuerdo al Banco Mundial y el decil más pobre sólo tiene el 3.4% de la riqueza.

Por ello, insistió que el aumento de los salarios permitirá un mejor poder de compra para cubrir el costo de la canasta básica alimentaria.

“El estancamiento de los salarios mínimos y la tendencia cada vez más acentuada del aumento de precios de los alimentos, ha dado por resultado que con el salario mínimo actual sólo se pueda adquirir el 40% de la canasta básica alimentaria, estimada por Coneval en 171.00 pesos diarios para una familia de 5 miembros”, ejemplificó.

En todos los rubros del consumo la demanda de alimentos crecerá a medida que crezca el ingreso de los trabajadores. El mercado interno puede y debe aprovecharse para apalancar el crecimiento del Sector Agropecuario.

Frente a los problemas que año con año se presentan en la comercialización de granos básicos y su correlativa baja rentabilidad para el productor, es urgente establecer mecanismos que permitan dar certidumbre en el ingreso de los campesinos vía precios piso o precios de garantía.

De lo contrario, advirtió, el trabajo de los campesinos continuará sin recibir una justa remuneración a través de la venta de sus productos.

Finalmente demandó: “es hora de exigir un cambio al modelo salarial empobrecedor de la clase trabajadora”.

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